
En 1990, Kristin Hersh sufrió una de sus crisis personales más graves: tuvo que luchar a la vez contra el que fuera su rpimer manager, contra el padre de su hijo Dylan (ya ex), tuvo que embarcarse en una aventura tras otra en los triubunales y tuvo que convencer a Tany Donelly de que las Breeders estaban bien, pero que había que volver al trabajo con Throwing Muses, porque Hunkpapa (1989) ya se había quedado viejo y, sobre todo, difícil.
Cuando las musas volvieron al estudio (rodeados de modelos de Playboy y de artistas de hip hop, para espanto de Tanya Donelly), seguían tratando de desembarzarse de la alargada sombra de los Pixies. Bostonianos como ellos, también en 4AD y sin poder trascender más allá de los elogios de la crítica. Guiados por una Kristin Hersh con trastorno bipolar (ella dice que “la personalidad mala era la que escribía las canciones”), Throwing Muses eran mucho más oscuros que los duendecillos.
The Real Ramona supone el definitivo salto adelante del grupo. Mantiene las coordenadas que se han ido perfilando en sus cuatro discos anteriores (Throwing Muses, The Fat Skier, House Tornado y Hunkpapa): el ritmo hipnótico, las guitarras recalcitrantes, la voz dulce pero al límite de Hersh, las letras dolorosas aunque impenetrables.
Lo que ocurre es que es en este disco cuando el engranaje funciona sin fallos. Es, y que nadie se me escandalice, el primer grupo de finales de los 80 y principios de los 90 que consigue conciliar la revolución sonora que se vive en esos momentos en el seno del underground USA con las melodías limpias y radioformulables de la new wave (Graffiti es un ejemplo perfecto de su amabilidad nuevaolera, mucho más asumible por el gran público que cualquier canción de los Pixies).
Así que en 1991, con sus presupuestos vitales como grupos asimilados, consiguieron canciones tan eternas como el single Counting Backwards (con sus características voces dobladas), la trotona Him Dancing o las dos jubilosas aportaciones de Tany Donelly (Not To Soon y Honeychain, las primeras que compuso para las musas y que anticipan lo que vendría con Belly). Junto al resto de temas hacen de The Real Ramona (nombre sacado de una postal) un disco casi perfecto.
Y después explotaron y nunca más volvieron a ser un grupo como tal.
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1 comentarios:
gracias gracias gracias...
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